miércoles, 30 de marzo de 2011

Salvando al soldado Ryan


Todavía quedan rastros de la batalla, humo flotante de escopetas, fusiles y bombas. Algunos destellos de fuego y cenizas por todos lados. A lo lejos se alcanzan a escuchar gritos y disparos que se cortan con el ruido que hacen al pasar los helicópteros de rescate o aviones de reconocimiento. Se escucha el gemido de un caído, el llanto suplicando al cielo por perdón, suspiros que buscan a un ser querido... de pronto de entre la maleza sale corriendo un tipo, con tanta agilidad y fuerza que parece que se perdió de todo lo acontecido en el lugar y va tras los sollozos que empiezan a callar. Amigo, he venido por ti, esto ha terminado y tu no te puedes quedar aquí.
-¡NO! ¡CORRE, SALVATE TU! ¡DILES EN CASA QUE LOS AMO!
¿Qué demonios?*
Volvamos a la realidad, querido amigo soldadito:
  1. Tus amigos y compañeros del ejercito están entrenados para no dejar atrás a un compañero caído. 
  2. Mientras llorabas y gemías tirado en el campo, tu instinto de supervivencia y tu sentimiento mas fuerte te hacían desear que alguien te ayudara.
  3. No hay problema en esta vida que no se pueda solucionar, excepto la misma muerte.
  4. ¿Cómo pretendes que tu compañero le explique a tu familia? Este mmm... él me pidió que lo dejara ahí y ... ¡pues lo deje ahí!
En la vida tenemos compañeros, amigos y familia. Día con día vamos mejorando y trabajando esas relaciones. Con los compañeros tenemos comunicación sesgada, solo saben algunas cosas de nosotros. La familia esta siempre contigo, conoce tus habilidades, victorias y derrotas, tus sueños. Y los amigos, los verdaderos amigos están contigo todos los días, saben cuales son tus problemas, tus debilidades, saben hasta tu más obscuro secreto, ademas de todo lo bueno que conoce tu familia. (Seamos sinceros tu familia no sabe tu lado obscuro, no en la mayoría de los casos)
Entonces no veo el caso a entrenar diariamente estas relaciones, ponerlas al tanto de todo lo que va pasando y compartir con ellos tus sueños y metas si en el momento que llega un descalabro dices: 
¡Quiero estar solo! (No Corre! Sálvate tú! diles en casa que los amo!)
Gracias a la familia, los amigos y los compañeros porque en la vida nos han salvado tantas veces como nosotros podemos algún día hacer algo por ellos.
Cuando veas una mano que se estira y te dice que es momento de ir a casa, pasar la página y seguir adelante, no dudes en tomarla fuertemente y poner todas tus fuerzas en ese momento del cual necesitas salir. Porque uno nunca sabe, a lo mejor lo único que tenia el soldado tirado en el piso, era un rasguño de bala en el pie. 


*Por no decirlo en inglés, What the fuck?!

No hay comentarios:

Publicar un comentario